1. El umbral está demasiado alto
El síntoma: el número de sellos sube mes a mes mientras el de premios apenas se mueve.
La causa típica es una oferta 10+1, elegida para dar el premio lo menos posible. Para un cliente que viene una vez por semana son dos meses y medio hasta el primer café gratis. Se ha olvidado de la tarjeta mucho antes.
La corrección: fija el umbral según cada cuánto viene la gente de verdad, no según cuánto estás dispuesto a regalar. La regla práctica es que un habitual debería llegar al premio en unas cuatro semanas, que en la mayoría de cafeterías significa 5+1.
La tabla de umbrales por frecuencia de visita está en la página de cafeterías.
2. El premio no compensa el esfuerzo
El síntoma: los clientes se dan de alta, pero las tarjetas se atascan en dos o tres sellos.
Pasa cuando el premio es algo que rechazarían de todas formas: una galleta, 50 céntimos de descuento, un producto que no compran nunca.
La corrección: regala aquello por lo que vienen. El café de la casa, la bebida vegetal, un shot extra, el sirope que prefieran. Los dos primeros te cuestan materia prima, y los dos últimos suelen llevar un suplemento al que renuncias, así que el cliente percibe una ganancia real.
3. Nadie lo pregunta en barra
El síntoma: pocas altas en el primer mes aunque la oferta esté a la vista.
Es el error que mata a la mayoría de los programas, y no tiene nada que ver con la app. Casi todas las altas nacen de la pregunta en caja.
La corrección: convierte "¿Tiene la tarjeta de fidelización?" en parte de cada pedido, igual que preguntas "¿para tomar aquí o para llevar?". Si la respuesta es no, explica en corto que puede activar la tarjeta ahí mismo, con un solo escaneo.
En Stampino creas una cuenta separada para cada persona del equipo, con sus propios permisos. Así sabes quién escanea, no solo cuánto se ha escaneado.
Si prefieres tener una cuenta por punto de venta, activa el registro de información extra y mete los nombres de tu equipo en la lista. Después de cada sello, quien haya escaneado elige su nombre, y los sellos se cuentan por persona.
Con las estadísticas avanzadas ves la actividad desglosada por operador y por local, tus horas punta y cada cuánto vuelven los clientes.
4. Darse de alta lleva demasiado tiempo
El síntoma: el cliente dice que sí, luego lo deja a medias, con gente esperando detrás.
Pasa cuando la única vía de entrada es la tienda de apps: instala, abre, busca el negocio, añade la tarjeta. Son cuatro pasos con alguien esperando.
La corrección: pon el QR mágico en barra, en el escaparate o en la mesa. La tarjeta le llega al móvil con un escaneo, sin buscar nada. El cartel y la pegatina se generan en el panel y están disponibles a partir del plan Standard.
Para quitar del todo el paso de la instalación, también existe la tarjeta solo en Apple Wallet y Google Wallet.
5. El cliente se olvida de que la tarjeta existe
El síntoma: muchos clientes registrados, pocos escaneos por cliente.
Una tarjeta digital se olvida con la misma facilidad que una de cartón, si nada la vuelve a poner delante.
La corrección: tres cosas, por orden de esfuerzo. La pregunta en barra cubre la mayoría de los casos. Las notificaciones push llegan al móvil de quien ya está dado de alta, sin presupuesto de publicidad. Y una tarjeta guardada en Apple Wallet o Google Wallet puede salir en la pantalla de bloqueo cuando el cliente pasa cerca.
6. Hay demasiadas reglas
El síntoma: el equipo explica la oferta de maneras distintas y los clientes preguntan dos veces.
Se nota cuando los productos valen puntos distintos, cuando unos artículos dan sellos y otros no, o cuando tienes umbrales distintos por categoría.
La corrección: una regla, dicha en una frase. "Compra cinco cafés, el sexto lo ponemos nosotros." O "un punto por cada diez euros, un punto vale un euro." Si hacen falta dos minutos para explicarla, el cliente no se la queda.
Las excepciones sirven, pero que sean pocas e imprímelas en la tarjeta. MINI STOP 24 tiene exactamente dos: sin tabaco, cigarrillos ni café para llevar, y un mínimo de 5 lei por producto.
7. El premio sale de producto que revendes
El síntoma: los premios suben, pero el margen baja más rápido de lo que esperabas.
La diferencia es quién paga el premio. Un café que haces tú te cuesta materia prima. Una bebida embotellada o un snack envasado te cuesta casi el precio de estantería.
El mismo problema aparece con un descuento sobre toda la cuenta: el cliente se lo gasta justo en las líneas en las que menos ganas.
La corrección: ata el premio a lo que haces tú. Si aun así quieres una oferta de puntos que funcione en toda la carta, saca de ella las categorías sin margen, como hace MINI STOP 24, o baja el valor de un punto.
Ojo con una confusión frecuente: un cashback del 5% no es lo mismo que un "5% de descuento" dado como premio. El cashback se acumula con el tiempo y se convierte en un producto entero, y eso el cliente lo nota. Un cinco por ciento en una cuenta suelta no lo nota nadie.
8. La caducidad es demasiado corta
El síntoma: clientes que se dan de alta, reúnen unos cuantos sellos y no vuelven una vez que la tarjeta se reinicia.
La caducidad sirve, pero mal calibrada trabaja en tu contra. Quien viene una vez por semana necesita mucho más tiempo que quien viene a diario, y un cliente que pierde su progreso una vez normalmente no vuelve a empezar.
La corrección: elige el límite como eliges el umbral, partiendo de la frecuencia real de visitas, y deja un margen por encima. Si no tienes un motivo claro para necesitar caducidad, no la uses.
El detalle, incluido el hecho de que se avisa a los clientes por adelantado, está en la página de cafeterías.
9. No miras nunca los informes
Actividad punta
Sellos & premios
Mayo de 2026Fidelización de clientes
Volvieron en 7 días
El síntoma: no sabes decir si el programa funciona, así que nunca lo ajustas.
Después del primer mes, cuatro cifras te dicen casi todo: cuántos clientes se han dado de alta, cuántos escanean de forma repetida, cuántos premios se han dado y cuántos llegan al final de una tarjeta.
Cómo leerlas: sellos subiendo con premios planos significa umbral demasiado alto. Muchos premios muy pronto significa demasiado bajo. Pocas altas pero escaneos frecuentes por cliente significa que la oferta está bien y el problema es la pregunta en barra.
El umbral, el premio y el tipo de oferta se cambian todos desde el panel, así que tu primera configuración no es definitiva.
Cómo es una tarjeta de fidelización para cafeterías que funciona
- El cliente entiende la oferta desde la primera frase.
- El premio es el producto por el que viene de todas formas.
- Un habitual llega a él en unas cuatro semanas.
- Se da de alta con un escaneo, no en cuatro pasos.
- Alguien lo pregunta en cada pedido.
- Miras los informes tras el primer mes y ajustas una vez.
No hay una configuración correcta para todas las cafeterías. Sí hay, en cambio, umbrales y premios que fallan de forma predecible, y los nueve puntos de arriba cubren casi todo.
Configura la oferta sin tarjetas de cartón
Eliges el tipo de oferta, el umbral y el premio desde el panel y los cambias en cualquier momento según los informes. Los clientes llevan la tarjeta en el móvil, y tú escaneas con el móvil o la tablet que ya tienes.
Empieza la configuraciónPreguntas frecuentes
¿Cuál es el error más común?
Un umbral demasiado alto, seguido de cerca por un equipo que no lo pregunta nunca. El primero se ve en los informes como sellos que suben mientras los premios siguen planos. El segundo se ve como pocas altas en el primer mes.
Empieza la configuración¿Cómo sé si mi umbral está demasiado alto?
Compara dos cifras en los informes después del primer mes: sellos dados y premios recogidos. Si la primera sube de forma constante y la segunda apenas se mueve, los clientes no llegan al final de la tarjeta y hay que bajar el umbral.
¿Puedo cambiar la oferta si la he configurado mal?
Sí. El tipo de oferta, el umbral, el premio y la caducidad se pueden cambiar en cualquier momento desde el panel. Los clientes conservan su progreso y el cambio aparece en su tarjeta al momento.
¿Cuánto tardo en saber si funciona?
Un mes para las primeras señales y tres para una conclusión. En el primer mes miras las altas y los escaneos por cliente. Solo a partir del tercero se hace visible un cambio en la frecuencia de visitas.
¿Cuánto cuesta?
Un plan con presencia en la app Stampino arranca en 36,50 € al mes, más IVA si procede. Si solo quieres la tarjeta en Apple Wallet y Google Wallet, el plan Lite arranca en 10 € al mes, más IVA si procede.
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