Tarjeta de fidelización para peluquerías y centros de estética

En un salón el cliente no entra a diario. Se vuelve a las tres semanas para el retoque de gel, o a las seis u ocho semanas para corte y color, así que una tarjeta con umbral de cinco visitas se completa en medio año, no en cuatro semanas.

De ahí salen las decisiones que siguen: qué umbral fijas, cuándo son adecuados los sellos y cuándo los puntos, y qué premio puedes dar sin perder un hueco de agenda.

El cliente puede guardar la tarjeta de fidelización en la app Stampino o incluso en Apple Wallet y Google Wallet.

Por qué un salón necesita otro umbral que una cafetería

En una cafetería el cliente habitual pasa varias veces por semana, así que un umbral de cinco sellos se alcanza en unas cuatro semanas y la oferta se mantiene visible.

Un salón va a otro ritmo por completo. El retoque de gel vuelve cada tres o cuatro semanas, el corte y el color cada seis u ocho. Parece un detalle, pero cambia todo el cálculo: con un umbral 5+1, un cliente que viene cada seis semanas llega al premio a los siete u ocho meses.

Una tarjeta que se completa con mucha dificultad pierde relevancia, porque un premio esperado dentro de un año ya no influye en la decisión del cliente.

Así, el umbral en un salón se mide en meses, no en semanas. Un objetivo razonable es un premio a unos tres meses: 3+1 en los servicios que se repiten a menudo, o puntos, donde el umbral ya no depende del número de visitas.

Algunas soluciones de fidelización limitan el número de tarjetas o de clientes. Stampino no limita el número de clientes registrados en estos planes, y el coste del plan no crece con el número de clientes dados de alta, así que puedes apuntar toda la agenda.

Sellos en uñas, puntos en peluquería

Los sellos son adecuados cuando el servicio se repite a menudo y cuesta más o menos lo mismo cada vez. La manicura de gel es el caso clásico: el mismo trabajo a intervalos previsibles, así que un sello por visita se explica en una frase.

En peluquería los tickets varían mucho. Un corte va de 25 a 45 € según el largo, y un pack de lavar, cortar y peinar llega a 45-70 €. Añade el color y la diferencia entre dos clientes puede llegar a ser cuatro veces mayor.

Con sellos los dos reciben lo mismo por importes muy distintos, y el cliente del ticket alto lo nota primero. Ahí los puntos son más adecuados: el premio crece en proporción al valor de la compra.

  • Servicios que se repiten cada tres o cuatro semanas (uñas, pedicura, depilación): sellos, umbral 3+1.
  • Peluquería y todo lo que tenga tickets muy distintos: puntos, 1 punto por cada 10 € gastados, 1 punto vale 1 €. Es un 10% de vuelta.
  • Salón mixto, donde el mismo cliente se hace uñas y pelo: puntos sobre todo el ticket, para no llevar dos registros separados.

Puedes tener los dos tipos en la misma tarjeta, según el plan, así que no tienes que elegir una sola mecánica para todo el salón.

El premio no tiene que ser un servicio entero

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¡Feliz cumpleaños!

Este mes tienes un tratamiento de cuidado invitado por el salón. Te esperamos.

Aquí un salón se diferencia de raíz de una cafetería, y suele ser el error de configuración más costoso.

Un café invitado te cuesta el grano y la leche, unos céntimos. Un corte gratis no te cuesta el material, te cuesta el hueco: una hora que podrías haber vendido a otra persona. El coste real del premio no es el consumible, es la cita.

Por eso el premio adecuado en un salón es algo que se añade a una cita que cobras igualmente, no algo que ocupa un hueco por sí solo.

  • Un tratamiento de cuidado añadido al lavado, de los que sueles cobrar aparte.
  • Nail art o dos uñas decoradas, encima de la manicura que ha pagado.
  • Una mejora: una ampolla, una mascarilla, un producto mejor, el mismo tiempo de trabajo.
  • Un descuento sobre un importe en vez de un servicio gratis, si quieres algo fácil de comunicar.

Todos se canjean durante una visita pagada. El cliente percibe una ganancia real y tú no cedes un hueco de agenda.

Si aun así quieres dar un servicio entero, prográmalo en los huecos libres. Un servicio gratis un martes a las 11 aprovecha una hora que no estabas vendiendo.

Tarjeta de fidelización para peluquerías: cómo empezar

Propones la tarjeta en el mostrador, en el momento del pago, cuando el cliente ya está delante de ti. La adopción del programa depende también de la implicación del personal: si la oferta se menciona en cada cobro, los resultados llegan mucho antes.

La primera vez: escanea el código QR de alta del mostrador o del espejo y la tarjeta le llega directa al móvil, de un solo escaneo. Sin cuenta, sin email y sin contraseña. La tarjeta puede guardarse también en Apple Wallet o Google Wallet, así que no depende de una app que pueda borrar.

Después, en cada visita: abre la tarjeta y tú escaneas el código de su pantalla con el móvil o la tablet del mostrador. Sin lector aparte.

Un salón tiene una ventaja que una cafetería no tiene: sabes quién entra por la puerta, porque trabajas con cita. No preguntas con prisa y cola detrás, tienes un minuto entero mientras cobras.

En los informes ves cuántos clientes se han apuntado, cuántos sellos o puntos has concedido y cuántos premios se han canjeado, así que puedes ajustar el umbral tras los primeros meses, a partir de los datos.

Cuánto cuesta y cómo se recupera la inversión

Un plan con presencia en la app Stampino arranca en 36,50 € al mes, más IVA si procede.

Una manicura de gel va de 35 a 55 €, y el material en un trabajo así representa una parte pequeña del precio, así que buena parte de lo que cobras queda por encima de los consumibles.

Ejemplo orientativo: con un margen de este tipo, un número reducido de manicuras o de cortes adicionales en un mes puede cubrir el coste de la suscripción. No se trata de clientes nuevos, sino de visitas que habrían llegado más tarde o a otro sitio. El resultado real depende de los costes de cada negocio.

Un cliente que vuelve cada cinco semanas en vez de cada ocho aporta dos visitas más al año. Si el programa hace que unos cuantos clientes actuales vuelvan con más frecuencia, la inversión puede recuperarse rápido.

Como en cualquier cálculo de este tipo, lo que queda es margen sobre consumibles: alquiler, sueldos y suministros salen de ahí después.

También puedes poner una caducidad

Puedes dejar la oferta sin caducidad o fijar un plazo, en días, semanas o meses. El plazo aparece en la tarjeta del cliente y, cuando pasa, la tarjeta se reinicia.

En un salón el plazo merece analizarse con atención. Treinta días parecen razonables, pero un cliente que viene cada seis semanas pierde su progreso entre dos citas perfectamente normales, sin haber hecho nada mal.

Si fijas un plazo, una referencia de partida es al menos tres o cuatro veces el intervalo habitual entre visitas. En peluquería eso son más bien seis meses que uno.

El cliente recibe un aviso automático siete días antes y otro el día anterior al vencimiento, así que un plazo largo no significa que el progreso se pierda sin avisar. La caducidad viene con los planes de Standard en adelante.

Notificaciones push y premio de cumpleaños

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Nos queda un hueco el jueves

Se ha liberado un hueco el jueves a las 15. Escríbenos si lo quieres.

Un salón tiene huecos en la agenda que se ven con un día de antelación. Una notificación a tus clientes es uno de los pocos canales con los que puedes aprovechar un hueco libre en la misma semana.

El premio de cumpleaños aparece automáticamente en la tarjeta ese día y se canjea en la ventana que fijes tú. No llevas ninguna fecha en el calendario ni mandas nada a mano.

Para un salón esta es una de las funciones más útiles del programa, porque un cumpleaños es justo la ocasión para la que un cliente iba a arreglarse el pelo o las uñas de todos modos.

Configura la oferta para tu salón

Eliges el tipo de oferta, el umbral y el premio desde el panel de administración, y los puedes cambiar tras los primeros meses según los informes. Escaneas con el móvil o la tablet del mostrador.

Configura el programa de fidelización

Preguntas frecuentes

¿Qué umbral pongo para un salón?

Un objetivo razonable es un premio a unos tres meses. En servicios que se repiten cada tres o cuatro semanas, como el retoque de gel, eso puede significar 3+1. En peluquería, donde se viene cada seis u ocho semanas, un umbral contado en visitas se alcanza demasiado pocas veces, así que los puntos suelen ser más adecuados.

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¿Sellos o puntos para mi salón?

Sellos si el servicio se repite a menudo y cuesta más o menos lo mismo cada vez, como la manicura. Puntos si los tickets varían mucho, como en peluquería, donde un corte son 30 € y un color con corte pasa de 100. Con sellos los dos recibirían lo mismo, y el cliente del ticket alto lo nota primero.

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¿Puedo dar un servicio gratis como premio?

Puedes, pero merece la pena calcular el coste real. Un servicio gratis ocupa un hueco que podrías haber vendido, así que el premio te cuesta la cita, no el material. Una opción más eficiente es añadir algo a una visita pagada: un tratamiento, nail art, una mejora de producto. Si aun así quieres un servicio entero, prográmalo en los huecos libres de entre semana.

¿Qué caducidad pongo?

Al menos tres o cuatro veces el intervalo habitual entre dos visitas, así que seis meses en peluquería en vez de uno. Un plazo demasiado corto puede reiniciar la tarjeta de un cliente fiel entre dos citas normales. También puedes dejar la oferta sin plazo.

¿El cliente necesita cuenta?

No. La app no pide cuenta, ni correo, ni contraseña. El cliente escanea el QR del mostrador, la tarjeta le llega al móvil y el progreso queda ligado al teléfono. También puede guardarla en Apple Wallet o Google Wallet. Si quiere, puede vincular una cuenta más adelante con Apple, Google o Facebook.

¿Necesito un lector?

No. Escaneas el código de su pantalla con el móvil o la tablet del mostrador. El coste del plan no crece con el número de clientes dados de alta.

¿Sirve para un salón de un solo sillón?

Sí, y muchas veces los resultados se ven antes, porque trabajas con pocos clientes a los que conoces de verdad. No hay un mínimo de clientes, y el coste del plan no crece con el número de clientes dados de alta.

¿Cuánto cuesta?

Un plan con presencia en la app Stampino arranca en 36,50 € al mes, más IVA si procede. Si solo quieres la tarjeta en Apple Wallet y Google Wallet, el plan Lite cuesta 10 € al mes, más IVA si procede, pero ahí tienes una sola oferta, no apareces en la app y no hay premio de cumpleaños.

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